Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético crónico generalizado, que en ocasiones también afecta a las vísceras. Los dolores musculoesqueléticos pueden afectar a los músculos, articulaciones, tendones, ligamentos y huesos. Habitualmente va acompañado de problemas de fatiga, insomnio, laxitud, entumecimiento, memoria, ansiedad y estado de ánimo. También es habitual que las personas que padecen fibromialgia padezcan síndrome de colon irritable, bruxismos y dolores de cabeza.

La fibromialgia es el más frecuente de los trastornos que provocan dolor generalizado:
Los síntomas empiezan después de un desencadenante claro:

  • Trauma
  • Cirugía
  • Infección
  • Estrés significativo

Algunos autores consideran la fibromialgia como un conjunto sintomático, que sería la expresión común de varios síndromes distintos, que cursan con una manifestación similar de dolor generalizado y que provocan una respuesta inadecuada de los mecanismos reguladores del dolor del cerebro. Sin embargo, sea una causa única o varios desencadenantes de la misma sintomatología, los análisis neurofisiológicos parecen ser similares para la mayoría de los afectados.

Bases neurofisiológicas de la fibromialgia

Diferentes estudios parecen confirmar que la base neurologica de la fibromialgia se encuentra en una inadecuación del sistema nociceptivo, el encargado de discriminar cuando un estímulo es amenazante para nuestro cuerpo, que considera dañinos estímulos que realmente no lo son. Es decir, el umbral del dolor se encuentra muy bajo en las personas que padecen este trastorno.

Por otro lado, se ha descartado de forma casi unánime que el problema pueda estar en el sistema periférico, es decir, que se deba a una deficiencia en los receptores sensoriales o en la trasmisión de la información hasta el cerebro. Por lo tanto, si el problema no está en el origen ni en la transmisión debe estar en la interpretación neuronal del estímulo, es decir en el cerebro.

Los estudios realizados con resonancia magnética funcional en personas con fibromialgia muestran que ante un estímulo doloroso, se activan las mismas áreas del cerebro que en personas que no padecen este trastorno, pero también se activan ante estímulos menores y tardan más en des-excitarse.

Por otra parte, estudios realizados con resonancia espectroscópica en personas afectadas de fibromialgia han mostrado una mayor presencia de glutamato, un neurotransmisor con funciones excitatoria, en algunas zonas del cerebro relacionados con la interpretación de un estímulo como doloroso. Igualmente se ha encontrado un déficit de neurotransmisores encargados de funciones inhibitorias en regiones del cerebro implicadas en la modulación del dolor. Estas diferencias podrían explicar por qué las personas afectadas con fibromialgia sienten más dolor por estímulos menos salientes y por qué tarda más en calmar la sensación de dolor.

Además, esta desregulación podría explicar algunos de los síntomas comúnmente asociados a la fibromialgia. Estas alteraciones funcionales parecen tener un correlato anatómico, pues estudios de resonancia volumétrica de personas afectadas por la fibromialgia muestran alteraciones volumétricas en la corteza cingular, la corteza insular, la amígdala y el giro-hipocampal. Todas estas estructuras están situadas bajo la corteza frontal y están relacionadas con la regulación emocional.

Neurofeedback y fibromialgia

Para el trastorno de la fibromialgia no se había aprobado oficialmente un tratamiento farmacéutico. Recientemente la pregabalina, que según diversos estudios sería eficaz sobre un 98% de los afectados de fibromialgia y reduciría la sensación percibida de dolor entre un 30 y 50%. Si bien, los estudios longitudinales muestran que a los 6 meses de tratamiento a un 32% de las personas tratadas con pregabalina había desarrollado inmunidad a la misma. Sin embargo,en los estudios realizados mediante neurofeedback, las personas afectadas de fibromialgia mostraron resultados similares a los de la medicación, en algunos casos, y mejores en otros. Así, la reducción del dolor se cuantificó en un 40%, similar a la evaluada con el fármaco, pero la sensibilidad al dolor se redujo en un 79%. Además, aunque no hay estudios longitudinales específicos para la fibromialgia, todos los estudios sobre los efectos en neurofeedback en otros campos muestran que los efectos se mantienen a largo plazo.

 

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