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Nueva vida a través de la neuroterapia

Depresión, ansiedad, epilepsia, adicciones, trastornos de la alimentación, bajo rendimiento académico y problemas de conducta son algunas de las condiciones que pueden beneficiarse con esta técnica, también llamada neurofeedback, que con ayuda de computadoras modula el desempeño cerebral y mejora la salud en general.

El cerebro es el órgano más complejo y fascinante del cuerpo humano, pues además de interpretar los estímulos que recibe de los sentidos y coordinar todos nuestros movimientos, es capaz de producir pensamientos, recuerdos y comportamientos, sin olvidar su capacidad para resolver matemáticas, usar el lenguaje y planificar el futuro.

Por ello, diversos expertos han supuesto que, cuando nuestro encéfalo trabaja de forma deficiente, sea por problemas físicos o psicológicos, genera información errónea que desencadena mal funcionamiento en vísceras, músculos, nervios, además de alteraciones en conducta y aprendizaje, dando lugar a todo tipo de padecimientos.

En respuesta a lo anterior se creó el neurofeedback (retroalimentación neuronal) o neuroterapia, “un tratamiento en el que regulamos o modulamos las frecuencias de actividad cerebral, a las que dividimos en ondas altas, medias o bajas; todas son importantes, pero cuando algunas de ellas se producen en exceso surgen padecimientos”, describe la Dra. Yvonne Benard de Sicilia, especialista del centro Neuro-equilibra, en la Ciudad de México.

Para ahondar sobre este punto, la Dra. Andrea Sicilia Benard, adscrita a la misma unidad, comenta que la neuroterapia tiene el objetivo “de inhibir la producción exagerada de ondas altas y bajas, a la vez que refuerza las de tipo medio, pues son las que nos ayudan a equilibrar nuestro estado de ánimo, sueño, conducta y atención”.

A modo de metáfora, describe que “una persona con producción excesiva de ondas de frecuencia baja es como si manejara un automóvil con el freno puesto, no avanza, y ello le provoca depresión y dificultad para aprender”. Esto le pasa, por ejemplo, a un niño con déficit de atención (problema que genera inquietud, impulsividad e incapacidad para concentrarse en una tarea determinada), pues trata de “despertar” a su cerebro con actividad física excesiva.

En contraparte, el paciente que genera demasiadas ondas altas es como si tuviera el acelerador a fondo todo el tiempo, no puede parar y se convierte en alguien ansioso, con estrés, irascible o que sufre repentinos cambios de humor. Todos estos problemas pueden solucionarse con la modulación de las ondas de la actividad neuronal.

Yvonne Benard señala que, cuando se habla de los alcances y resultados de esta técnica, “mucha gente pregunta si es algo mágico, a lo que respondemos que no. Más bien, al mejorar el desempeño cerebral con programas de computadora, beneficiamos la salud del paciente en general y, de forma específica, su memoria, ánimo y manejo de estrés”.

Amplia cobertura

La Dra. Andrea Sicilia explica que el neurofeedback surgió en Estados Unidos en los años 60 y 70 del siglo pasado, gracias al trabajo de especialistas como el Dr. Joe Kamiya, cuyas investigaciones se orientaron a facilitar el relajamiento profundo y la meditación, y del Dr. Barry Sterman, que realizó estudios en los que, si inyectaba una sustancia tóxica que generaba convulsiones a un grupo de gatos, las sacudidas eran menores en aquellos animales que fueron adiestrados para cambiar el ritmo de sus ondas cerebrales.

Así, la neuroterapia se dirigió inicialmente para atender casos de epilepsia (actividad eléctrica anormal del cerebro que puede ocasionar ataques o convulsiones), pero el Dr. Joel F. Lubar, también estadounidense, observó que “el método funcionaba en niños con déficit de atención, pues al reducir las ondas cerebrales bajas, los chicos mejoraban en concentración y aprendizaje”.

A partir de entonces se ha extendido su uso a otros problemas:

  • Depresión. Estado en el que sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria en tiempo prolongado.
  • Estrés crónico. Tensión constante que genera frustración, enojo tristeza y, a largo plazo, predispone a sufrir infecciones repetitivas, enfermedades cardiacas o depresión.
  • Adicción a sustancias como alcohol, drogas o tabaco, aunque en este caso se debe efectuar junto a un programa de rehabilitación.
  • Trastornos del sueño como insomnio (dificultad para dormir) y somnolencia diurna (quedar dormido en momentos inapropiados).
  • Migraña. Dolor de cabeza intenso que puede asociarse con náuseas, vómito y sensibilidad a la luz.
  • Bajo rendimiento laboral y escolar. Ocurre cuando un niño o adulto no se desempeña con todo su potencial.
  • Problemas de conducta, como agresividad, conducta destructiva, falta de apego a las normas y otros.
  • Ansiedad. Sentimiento de aprehensión o miedo cuyo origen no siempre se reconoce.
  • Trastornos de alimentación como anorexia (dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) o bulimia (excesivo consumo de alimento seguido de vómito provocado).
  • Trauma cerebral. Es ocasionado por impacto en la cabeza debido a accidente de tráfico, caída o golpe al realizar actividades cotidianas o practicar algún deporte.

Más aún, se emplea con éxito en programas de alto rendimiento para personas sometidas a mucho estrés, “como corredores de bolsa, ejecutivos, pilotos aviadores, deportistas y toda persona que quiera mejorar su calidad de vida, ya que ayuda a tener mayor claridad en la toma de decisiones, relaciones sociales asertivas y control de situaciones tensas”.

Reeducación mental

Por lo que toca a la forma de trabajo, la Dra. Yvonne Benard indica que todo tratamiento inicia con el diagnóstico del paciente, mismo que se elabora con la historia médica, inventario de síntomas a través de cuestionarios, medición de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma) y pruebas computarizadas para medir atención, impulsividad, tiempo de respuesta e inestabilidad”.

Una vez que se integra e interpreta esta información, inicia la terapia en sí. En cada sesión se colocan electrodos en determinados puntos de la cabeza, los cuales no generan ningún estímulo, sino que registran la actividad eléctrica del encéfalo y la envía a dos computadoras, una para el especialista y otra para el paciente.

El terapeuta “observa en gráficas cómo cambia la actividad cerebral, mientras el paciente recibe la misma información, pero como imágenes o juegos de video. Uno de los más comunes muestra tres naves espaciales: una verde, al centro, que representa a las ondas medias; otra morada, a la derecha, que es para las frecuencias bajas, y una última, amarilla, que está a la izquierda y simboliza las ondas altas”.

El paciente “gana puntos” en el juego entre más avanza la nave espacial verde, y esto se logra cuando se concentra y produce ondas de frecuencia media; en cambio, cuando se estresa demasiado, se distrae o comienza a quedarse dormido, los vehículos de la izquierda o la derecha avanzan y le ganan la partida.

De tal forma, “el paciente se reeduca y descubre qué hace mal. Por ejemplo, al generar ondas de frecuencia alta, muchas personas tratan de controlarse aprentando los dientes, pero eso aumenta su tensión. Al final, descubren que necesitan lo contrario, es decir, relajarse”.

Andrea Sicilia hace hincapié en que “la producción de diferentes tipos de onda tiene relación directa con el estado de ánimo, atención y sueño, entre otras funciones; así, lo que persigue este programa es que cada persona tome conciencia de cuándo está distraída, ansiosa, tensa o somnolienta y, al ver que una u otra nave avanza, aprende a controlar la producción excesiva de un tipo de frecuencia determinado”.

Por eso se llama neurofeedback, “porque permite una retroalimentación inmediata de la actividad neuronal mediante estímulos visuales y auditivos; es como cuando nos vemos en el espejo: si descubrimos que estamos despeinados, nos arreglamos. Se trata de una cualidad del cerebro, que hace cambios cuando se le enseña un lenguaje específico”.

Asimismo, Yvonne Benard aclara que es posible realizar otro tipo de sesiones, como las de frecuencia baja o alfa-theta, mismas que se utilizan para trabajar las emociones, resolver situaciones traumáticas, hacer retrospección, reflexión y relajación profunda.

Lo que ocurre con esta técnica es que “a través de un sonido, y con los ojos cerrados, llevamos al paciente a un nivel de actividad que se ubica entre vigilia y sueño. Hecho esto, la persona accede a recuerdos de la infancia que se bloquean o son dolorosos, ya que en dicho estado es más fácil liberar tensiones y aliviar problemas, pero también puede hacer programaciones, lo cual se logra cuando se imagina a sí mismo triunfando en la vida o en una actividad determinada”.

La especialista detalla que otros métodos a los que se recurre son los del biofeedback (retroalimentación biológica), los cuales se centran en reacciones corporales, posturas, respiración o temperatura. “Tenemos un programa muy sencillo para personas estresadas; consiste en observar un paisaje en blanco y negro mientras un censor en el dedo registra su ritmo cardiaco y determina el grado de tensión. Mientras el paciente respire y se relaje, la imagen toma color y se anima”.

Cambio notable

Yvonne Benard revela que cada tratamiento o protocolo es individualizado, pues dependerá del problema que se aborde, características del paciente y capacidad de respuesta, aunque lo ideal es realizar dos sesiones por semana, requiriéndose un promedio de 40 consultas para lograr un cambio permanente.

También especifica que la neuroterapia “no se contrapone con algún tratamiento clínico, como el del neurólogo o psiquiatra, y tiene la ventaja de que logra resultados en poco tiempo; además, puede realizarse desde los cuatro años de edad y sirve por igual a jóvenes, adultos y ancianos”. Aunado a esto, aclara que el software o programas de computadora han sido diseñados por expertos en la materia, por lo que son confiables.

En este sentido, Andrea Sicilia especifica que la persona que dirige el trabajo de neurofeedback, además cumplir con un curso especial, debe ser idealmente alguien con estudios enfocados a la salud o la conducta, como psiquiatra, psicólogo, pedagogo, neurólogo o médico general, pues conoce el funcionamiento del cerebro. Ahonda en que manejar la computadora “puede hacerlo casi cualquiera, pero se requiere de preparación cuando el paciente habla de lo que le pasa y de su vida, pues se tiene que saber cómo manejar tales situaciones”.

Finalmente, acentúa que todo paciente presenta cambios con esta técnica, pero detectarlos es algo que depende de la sensibilidad individual. “Todos nacemos con un temperamento, que puede ser explosivo o retraído, y la neuroterapia nos ayuda a modularlo en nuestro beneficio, no a modificar drásticamente de personalidad. Hay que estar muy atento y en contacto con uno mismo para observar cómo se transforman nuestras reacciones y cómo superamos los problemas”.

este punto, la Dra. Andrea Sicilia Benard, adscrita a la misma unidad, comenta que la neuroterapia tiene el objetivo “de inhibir la producción exagerada de ondas altas y bajas, a la vez que refuerza las de tipo medio, pues son las que nos ayudan a equilibrar nuestro estado de ánimo, sueño, conducta y atención”.

A modo de metáfora, describe que “una persona con producción excesiva de ondas de frecuencia baja es como si manejara un automóvil con el freno puesto, no avanza, y ello le provoca depresión y dificultad para aprender”. Esto le pasa, por ejemplo, a un niño con déficit de atención (problema que genera inquietud, impulsividad e incapacidad para concentrarse en una tarea determinada), pues trata de “despertar” a su cerebro con actividad física excesiva.

En contraparte, el paciente que genera demasiadas ondas altas es como si tuviera el acelerador a fondo todo el tiempo, no puede parar y se convierte en alguien ansioso, con estrés, irascible o que sufre repentinos cambios de humor. Todos estos problemas pueden solucionarse con la modulación de las ondas que genera la actividad neuronal.

Yvonne Benard señala que, cuando se habla de los alcances y resultados de esta técnica, “mucha gente pregunta si es algo mágico, a lo que respondemos que no. Más bien, al mejorar el desempeño cerebral con programas de computadora, beneficiamos la salud del paciente en general y, de forma específica, su memoria, ánimo y manejo de estrés”.

Amplia cobertura
La Dra. Andrea Sicilia explica que el neurofeedback surgió en Estados Unidos en los años ‘60 y ‘70 del siglo pasado, gracias al trabajo de especialistas como el Dr. Joe Kamiya, cuyas investigaciones se orientaron a facilitar el relajamiento profundo y la meditación, y del Dr. Barry Sterman, que realizó estudios en los que, si inyectaba una sustancia tóxica que generaba convulsiones a un grupo de gatos, las sacudidas eran menores en aquellos animales que fueron adiestrados para cambiar el ritmo de sus ondas cerebrales.

Así, la neuroterapia se dirigió inicialmente para atender casos de epilepsia (actividad eléctrica anormal del cerebro que puede ocasionar ataques o convulsiones), pero el Dr. Joel F. Lubar, también estadounidense, observó que “el método funcionaba en niños con déficit de atención, pues al reducir las ondas cerebrales bajas, los chicos mejoraban en concentración y aprendizaje”.

A partir de entonces se ha extendido su uso a otros problemas:

  • Depresión. Estado en el que sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria en tiempo prolongado.
  • Estrés crónico. Tensión constante que genera frustración, enojo tristeza y, a largo plazo, predispone a sufrir infecciones repetitivas, enfermedades cardiacas o depresión.
  • Adicción a sustancias como alcohol, drogas o tabaco, aunque en este caso se debe efectuar junto a un programa de rehabilitación.
  • Trastornos del sueño como insomnio (dificultad para dormir) y somnolencia diurna (quedar dormido en momentos inapropiados).
  • Migraña. Dolor de cabeza intenso que puede asociarse con náuseas, vómito y sensibilidad a la luz.
  • Bajo rendimiento laboral y escolar. Ocurre cuando un niño o adulto no se desempeña con todo su potencial.
  • Problemas de conducta, como agresividad, conducta destructiva, falta de apego a las normas y otros.
  • Ansiedad. Sentimiento de aprehensión o miedo cuyo origen no siempre se reconoce.
  • Trastornos de alimentación como anorexia (dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) o bulimia (excesivo consumo de alimento seguido de vómito provocado).
  • Trauma cerebral. Es ocasionado por impacto en la cabeza debido a accidente de tráfico, caída o golpe al realizar actividades cotidianas o practicar algún deporte.

Más aún, se emplea con éxito en programas de alto rendimiento para personas sometidas a mucho estrés, “como corredores de bolsa, ejecutivos, pilotos aviadores, deportistas y toda persona que quiera mejorar su calidad de vida, ya que ayuda a tener mayor claridad en la toma de decisiones, relaciones sociales asertivas y control de situaciones tensas”.

Reeducación mental
Por lo que toca a la forma de trabajo, la Dra. Yvonne Benard indica que todo tratamiento inicia con el diagnóstico del paciente, mismo que se elabora con la historia médica, inventario de síntomas a través de cuestionarios, medición de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma) y pruebas computarizadas para medir atención, impulsividad, tiempo de respuesta e inestabilidad”.

Una vez que se integra e interpreta esta información, inicia la terapia en sí. En cada sesión se colocan electrodos en determinados puntos de la cabeza, los cuales no generan ningún estímulo, sino que registran la actividad eléctrica del encéfalo y la envía a dos computadoras, una para el especialista y otra para el paciente.

El terapeuta “observa en gráficas cómo cambia la actividad cerebral, mientras el paciente recibe la misma información, pero como imágenes o juegos de video. Uno de los más comunes muestra tres naves espaciales: una verde, al centro, que representa a las ondas medias; otra morada, a la derecha, que es para las frecuencias bajas, y una última, amarilla, que está a la izquierda y simboliza las ondas altas”.

El paciente “gana puntos” en el juego entre más avanza la nave espacial verde, y esto se logra cuando se concentra y produce ondas de frecuencia media; en cambio, cuando se estresa demasiado, se distrae o comienza a quedarse dormido, los vehículos de la izquierda o la derecha avanzan y le ganan la partida.

De tal forma, “el paciente se reeduca y descubre qué hace mal. Por ejemplo, al generar ondas de frecuencia alta, muchas personas tratan de controlarse aprentando los dientes, pero eso aumenta su tensión. Al final, descubren que necesitan lo contrario, es decir, relajarse”.

Andrea Sicilia hace hincapié en que “la producción de diferentes tipos de onda tiene relación directa con el estado de ánimo, atención y sueño, entre otras funciones; así, lo que persigue este programa es que cada persona tome conciencia de cuándo está distraída, ansiosa, tensa o somnolienta y, al ver que una u otra nave avanza, aprende a controlar la producción excesiva de un tipo de frecuencia determinado”.

Por eso se llama neurofeedback, “porque permite una retroalimentación inmediata de la actividad neuronal mediante estímulos visuales y auditivos; es como cuando nos vemos en el espejo: si descubrimos que estamos despeinados, nos arreglamos. Se trata de una cualidad del cerebro, que hace cambios cuando se le enseña un lenguaje específico”.

Asimismo, Yvonne Benard aclara que es posible realizar otro tipo de sesiones, como las de frecuencia baja o alfa-theta, mismas que se utilizan para trabajar las emociones, resolver situaciones traumáticas, hacer retrospección, reflexión y relajación profunda.

Mature adult woman and her mother

Lo que ocurre con esta técnica es que “a través de un sonido, y con los ojos cerrados, llevamos al paciente a un nivel de actividad que se ubica entre vigilia y sueño. Hecho esto, la persona accede a recuerdos de la infancia que se bloquean o son dolorosos, ya que en dicho estado es más fácil liberar tensiones y aliviar problemas, pero también puede hacer programaciones, lo cual se logra cuando se imagina a sí mismo triunfando en la vida o en una actividad determinada”.

La especialista detalla que otros métodos a los que se recurre son los del biofeedback (retroalimentación biológica), los cuales se centran en reacciones corporales, posturas, respiración o temperatura. “Tenemos un programa muy sencillo para personas estresadas; consiste en observar un paisaje en blanco y negro mientras un censor en el dedo registra su ritmo cardiaco y determina el grado de tensión. Mientras el paciente respire y se relaje, la imagen toma color y se anima”.

Cambio notable
Yvonne Benard revela que cada tratamiento o protocolo es individualizado, pues dependerá del problema que se aborde, características del paciente y capacidad de respuesta, aunque lo ideal es realizar dos sesiones por semana, requiriéndose un promedio de 40 consultas para lograr un cambio permanente.

También especifica que la neuroterapia “no se contrapone con algún tratamiento clínico, como el del neurólogo o psiquiatra, y tiene la ventaja de que logra resultados en poco tiempo; además, puede realizarse desde los cuatro años de edad y sirve por igual a jóvenes, adultos y ancianos”. Aunado a esto, aclara que el software o programas de computadora han sido diseñados por expertos en la materia, por lo que son confiables.

En este sentido, Andrea Sicilia especifica que la persona que dirige el trabajo de neurofeedback, además cumplir con un curso especial, debe ser idealmente alguien con estudios enfocados a la salud o la conducta, como psiquiatra, psicólogo, pedagogo, neurólogo o médico general, pues conoce el funcionamiento del cerebro. Ahonda en que manejar la computadora “puede hacerlo casi cualquiera, pero se requiere de preparación cuando el paciente habla de lo que le pasa y de su vida, pues se tiene que saber cómo manejar tales situaciones”.

Finalmente, acentúa que todo paciente presenta cambios con esta técnica, pero detectarlos es algo que depende de la sensibilidad individual. “Todos nacemos con un temperamento, que puede ser explosivo o retraído, y la neuroterapia nos ayuda a modularlo en nuestro beneficio, no a modificar drásticamente de personalidad. Hay que estar muy atento y en contacto con uno mismo para observar cómo se transforman nuestras reacciones y cómo superamos los problemas”.

Fuente: Salud y Medicinas

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Neurociencia, entendiendo el comportamiento de la mente

La Neurociencia: ¿Cómo funciona nuestra mente?

La neurociencia tradicionalmente ha tenido el objetivo de conocer el funcionamiento del sistema nervioso. Tanto a nivel funcional como estructural, esta disciplina intenta conocer cómo se organiza el cerebro. En los últimos tiempos se ha ido más allá, queriendo no solo conocer como funciona el cerebro, sino la repercusión que tiene en nuestras conductas, pensamientos y emociones.

El objetivo de relacionar el cerebro con la mente es tarea de la neurociencia cognitiva. Es una mezcla entre la neurociencia y la psicología cognitiva. Esta última, se ocupa del conocimiento de funciones superiores como la memoria, el lenguaje o la atención. Así que, el objetivo principal de la neurociencia cognitiva es relacionar el funcionamiento del cerebro con nuestras capacidades cognitivas y conductas.

El desarrollo de nuevas técnicas ha sido de gran ayuda dentro de este campo para poder llevar a cabo estudios experimentales. Los estudios de neuroimagen han facilitado la tarea de relacionar estructuras concretas con diferentes funciones, utilizando una herramienta muy útil para este propósito: la resonancia magnética funcional.

También se han desarrollado herramientas como la estimulación magnética transcraneal no invasiva para el tratamiento de diversas patologías.

Carolina López De Luis

Los comienzos de la neurociencia

No se puede hablar de los comienzos de la neurociencia sin nombrar a Santiago Ramón y Cajal, ya que formuló la doctrina de la neurona. Sus aportaciones a los problemas del desarrollo, la degeneración y la regeneración del sistema nervioso siguen siendo actuales y se siguen aprendiendo en las facultades. Si hay que poner una fecha de inicio a la neurociencia esta se encontraría en el siglo XIX.

Con el desarrollo del microscopio y de técnicas experimentales, como la fijación y tinción de tejidos o la investigación sobre la estructura del sistema nervioso y su funcionalidad, comenzó a desarrollarse esta disciplina. Pero la neurociencia, ha recibido aportaciones de numerosas áreas de conocimiento que han ayudado a comprender mejor el funcionamiento del cerebro. Se puede decir que los sucesivos descubrimientos en neurociencia son multidisciplinares.

Ha recibido grandes aportaciones a lo largo de la historia de la anatomía, la cual se encarga de localizar cada una de las partes del organismo. La fisiología más enfocada a conocer cómo funciona nuestro cuerpo. La farmacología con sustancias externas a nuestro organismo, observando las repercusiones en el cuerpo y la bioquímica, sirviéndose de sustancias segregadas por el propio organismo, como los neurotransmisores.

La psicología también ha realizado importantes aportaciones para la neurociencia, a través de las teorías sobre la conducta y el pensamiento. A lo largo de los años, la visión ha ido cambiado desde una perspectiva más localizacionista, en la que se pensaba que cada área del cerebro tenía una función concreta, hasta una más funcional en la que el objetivo es conocer el funcionamiento global del cerebro.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

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Neurofeedback y Personalidad

Cerebro Olímpico

En los ejecutivos se puede lograr relajación, optimización del rendimiento laboral, aumento en los periodos de concentración, reducción del número de errores en la ejecución y mejoras en la autoconfianza y asertividad, incluso, logra mejorar el sueño que incide necesariamente en la toma de decisiones bajo presión y manejo de impulsos”, argumenta Sorzano.

Un cerebro ‘Olímpico’

El psicólogo del deporte Timothy Harkness confiesa que en su oficio la decepción y el fracaso hacen parte de su trabajo, pero con el deportista Abhinav Bindra aplicó los principios del neurofeedback y el resultado fue medalla de oro en los Olímpicos.

Y en el caso de Abhinav, resalta que también fue una cuestión de carácter. Talento, trabajo duro y una buena planificación le dieron una oportunidad. Abhinav y el psicólogo se conocieron en diciembre de 2007 y empezaron a trabajar juntos en Suráfrica en febrero de 2008.

“Nuestro plan olímpico fue formulado en la mesa de la cocina de mi madre en la casa. El equipo creció para incluir a un médico, quiropráctico, fisioterapeuta, dietista y dos entrenadores de tiro”, dice.

Para practicar el tiro se necesitan características especiales: respiración controlada y latidos cardiacos, nada de tensión en los músculos, ni fluctuación entre simpático y parasimpático durante los estados de activación y buen enfoque para desencadenar reacciones.

Así que el trabajo empezó con el control de la respiración, luego la temperatura y el ritmo cardiaco. Para el experto, Abhinav ya era un campeón del mundo cuando fue a verlo y tenía el más alto grado de conciencia corporal que el psicólogo hubiera visto en un atleta.

Fuente: Portafolio

Neurofeedback – Gimnasia cerebral

El Neurofeedback es un tipo de gimnasia que entrena al cerebro, sin medicamentos, indolora y no invasiva, que permite corregir alteraciones cerebrales tales como: insomnio, ansiedad, angustia, jaqueca, estrés, bajo nivel de atención y rendimiento en el trabajo. Este tipo de entrenamiento y proceso gradual de aprendizaje que utiliza la capacidad del cerebro para autorregularse y buscar el equilibrio, no sólo aprovecha la plasticidad cerebral sino que la aumenta, lo que optimiza las respuestas del individuo ante las dificultades físicas y emocionales.

Actualmente son indiscutiblemente los avances de la neurociencia y la tecnología uno de estos grandes logros se traducen en el Neurofeedback.

La técnica del Neurofeedback eleva el nivel de rendimiento que su mente y cuerpo pueden permitirle alcanzar. Después de una serie de sesiones de Neurofeedback, las personas pueden mantener los resultados obtenidos con tan solo una sesión anual.

Un cantante puede calmarse antes de una presentación con solo una sesión de Neurofeedback. El empresario que viaja puede reajustar su reloj circadiano con una estrategia que incluye Neurofeedback. El piloto destacado para vuelos de larga distancia puede aminorar el agobio de los cambios de los husos horarios con Neurofeedback. El estudiante agobiado antes de sus exámenes o presentaciones puede prepararse con unas pocas sesiones de entrenamiento.

Comienza a usar esta técnica y mejora tu calidad de vida. Porque todo esta en tu mente.

¿Podemos predecir las decisiones que otros tomarán?

Investigadores de Japón han descubierto dos señales del cerebro involucradas en cómo los seres humanos podemos predecir las decisiones de otras personas. Sus resultados sugieren que las dos señales, cada una ubicada en distintos circuitos prefrontales del cerebro, logran equilibrar entre la recompensa esperada y lo que se puede anticipar de las personas con valores diferentes a los suyos.

Según los investigadores estas predicciones son esenciales para las interacciones sociales que conforman nuestra vida personal y profesional. El proceso neuronal estudia el comportamiento y los valores de los demás para interactuar.

Investigadores de Japón han descubierto dos señales del cerebro involucradas en cómo los seres humanos podemos predecir las decisiones de otras personas. Sus resultados sugieren que las dos señales, cada una ubicada en distintos circuitos prefrontales del cerebro, logran equilibrar entre la recompensa esperada y lo que se puede anticipar de las personas con valores diferentes a los suyos.

Según los investigadores estas predicciones son esenciales para las interacciones sociales que conforman nuestra vida personal y profesional. Este mecanismo neuronal ayuda a que los seres humanos entiendan los valores de otros, para utilizar esta información y predecir la toma decisiones.

Los investigadores del Instituto de Ciencia Cerebral RIKEN en Japón, describen por primera vez el proceso que rige cómo los seres humanos aprender a anticipar las decisiones de otra persona utilizando la simulación mental en su cerebro.

Gracias a una resonancia magnética se estudió el comportamiento de personas que pueden predecir el comportamiento del otro basado en sus conocimientos. En ellas encontraron dos señales, una en la que el cerebro anticipa y espera una recompensa para interactuar con otra persona y la señal de actuación que simula el proceso del otro sujeto.

Aprender los valores de otra persona y los procesos mentales, requiere la simulación de la mente del otro como el uso de los propios procesos mentales para convivir o interactuar con los demás.

Fuente: Eureka

La meditación mejora tu capacidad de empatía

Las personas que practican meditación tienen más habilidad para leer las expresiones faciales de los demás, y muestran más actividad en las regiones del cerebro relacionadas con la empatía, según revela un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

Los investigadores, de las Universidades de Emory y Arizona (EEUU), seleccionaron a varios participantes sin experiencia previa en meditación. La mitad de ellos siguió durante 8 semanas un entrenamiento en la práctica de un tipo de meditación llamada CBCT (Cognitively-Based Compassion Training), mientras que el resto siguió talleres y debates sobre los beneficios del ejercicio físico para la salud.

Antes y después del entrenamiento o de los talleres, todos los participantes realizaron un test de reconocimiento facial mientras se registraba por escáner su actividad cerebral. Dicho test consistía en una serie de imágenes en blanco y negro que solo mostraban los ojos de diferentes personas, y los participantes debían interpretar las emociones y pensamientos en estos rostros.

Los investigadores observaron que, después del entrenamiento, casi todos los voluntarios que habían practicado meditación mejoraban sus resultados del test en un 4,6 por ciento, mientras que los que no habían seguido el entrenamiento obtenían la misma puntuación que al principio del experimento.

Además, las personas del grupo de meditación mostraban una mayor actividad neuronal en áreas del cerebro relacionadas con la empatía, como el giro frontal inferior y la corteza prefrontal dorsomedial.

“Estos resultados plantean la posibilidad de que la meditación CBCT mejoró las habilidades empáticas de los participantes mediante el aumento de la actividad en las áreas del cerebro que determinan nuestra capacidad para reconocer los estados emocionales de los demás”, explica Charles Raison, uno de los autores.

“El siguiente paso será evaluar los efectos en grupos de personas que se pueden beneficiar de una mayor capacidad de empatía, como los afectados de autismo o depresiones.

¿Cómo se generan las ideas en tu cerebro?

Un reciente estudio confirma que el origen de las ideas, la creatividad y la genialidad surgen cuando la parte de nuestro cerebro más racional y de mayor concentración, es acallada. Instantes antes de resolver un problema, la “bombilla” cerebral se nos enciende en una zona conocida como corteza cingulada anterior.

Los científicos han demostrado que las neuronas de esta área se ponen en marcha especialmente si estamos de buen humor, por lo que recomiendan jugar en el trabajo para estimular la creatividad.

Una mente en blanco –detallan estos científicos-, permite la expresión de áreas del cerebro que procesan información a nivel subconsciente. De este modo, y sin previo aviso, se reciben a nivel consciente las ideas y soluciones que afloran de esta mente “profunda”.

Según explica Joydeep Bhattacharya de la Universidad de Londres, “centrarse en el problema es importante, pero concentrarse demasiado es perjudicial porque puede bloquearnos. El pensamiento creativo relaciona ideas que no tienen conexión aparente entre ellas. Este tipo de relación raras veces puede forzarse de manera consciente”.

Un cerebro relajado, y no obsesivamente concentrado en resolver un problema, logra obtener las ideas que aportan soluciones. las mejores ideas surgen cuando estamos aparentemente “distraídos” porque, en realidad, se trata de “un estado mucho más activo de lo que imaginamos, más incluso del que requiere un razonamiento complejo”, tal y como concluía Kalina Christoff, de la Universidad British Columbia (Canadá), en un artículo publicado hace algún tiempo en la revista PNAS.

Combinando piezas del rompecabezas de lo que nos preocupa, el cerebro hace conexiones e identifica patrones en la información que tiene, hasta que todo cristaliza en una idea que calificamos de “repentina”.

Estudiando las ondas cerebrales, el investigador británico Joydeep Bhattachar ha descubierto un patrón de actividad en la corteza frontal derecha que permite adivinar quién está a punto de tener una idea ocho segundos antes de que el propio sujeto experimente el conocido como momento “¡Eureka!”. Pareciera así que durante cierto tiempo el cerebro conoce la solución pero nosotros no.

Demuestran que el cerebro es más flexible y “entrenable” de lo que se pensaba

El cerebro puede llegar a ‘entrenarse’ para realizar determinadas tareas en áreas que normalmente no se encargan de realizarlas. Así lo han demostrado neurocientíficos de la University of California, en Berkeley (Estados Unidos), y el Champalimaud Center for the Unknown, en Portugal.

Los resultados de su trabajo, publicados en la edición “on line” de la revista especializada “Nature”, demuestran que el cerebro es más flexible y entrenable de lo que se creía.

A través de un proceso denominado plasticidad, los mismos circuitos cerebrales que se emplean en el aprendizaje de habilidades motoras como montar en bicicleta o conducir, pueden ser utilizadas para controlar tareas puramente mentales, incluso las arbitrarias.

En los últimos años, los expertos han comenzado a utilizar el estudio de las ondas cerebrales en el campo emergente de la Neuroprotésica y este nuevo estudio avanza en este campo, lo que podría dar lugar a prótesis cada vez más naturales.

Según explica Jose Carmena, profesor adjunto de Ingeniería Eléctrica, Ciencias Cognitivas y Neurociencias de la UC Berkeley, sus descubrimientos sugieren que “aprender a controlas un ‘interface’ cerebro-máquina (BMI, en inglés), que es intrínsecamente antinatural, podría hacer sentir completamente normal a una persona, porque este aprendizaje usa los circuitos cerebrales preexistentes para el control motor natural”.

Estudios anteriores habían fallado a la hora de descartar el papel del movimiento físico cuando se aprende a utilizar un dispositivo protésico. Según Carmena, “este aspecto es clave para las personas que no pueden moverse”.

“La mayoría de los estudios sobre ‘interface’ cerebro-máquina se han realizado en animales sanos y sin discapacidades”, dice. “EL CONTROL NEUROPROTÉSICO ES POSIBLE”. “Lo que nuestro estudio demuestra es que el control neuroprotésico es posible, incluso cuando el movimiento físico no está implicado”, asegura este investigador, quien espera que estos hallazgo puedan llevar al desarrollo de una nueva generación de dispositivos protésicos que parezcan más naturales. “No queremos que la gente tenga que pensar mucho para mover un brazo robótico con su cerebro”, indica.

Para realizar este estudio, los investigadores prepararon un experimento en el que un grupo de ratas podían completar una tarea abstracta si no realizaban ningún movimiento físico. Así desvincularon el rol de las neuronas motoras a las que se dirigían, necesarias para mover el bigote y conseguir alimento de recompensa.

Las ratas fueron alimentadas con un ‘interface’ cerebro-máquina que convierte las ondas cerebrales en tonos audibles. Para conseguir la recompensa –bolitas de comida o agua azucarada–, los animales tenían controlar sus patrones de pensamiento con un circuito cerebral específico para aumentar o reducir el grado de la señal. Se les daba un ‘feedback’ sonoro, para que las ratas aprendieran a asociar patrones de pensamiento específicos con un grado concreto. Durante dos semanas las ratas aprendieron rápidamente que, para conseguir bolitas de comida, tenían que crear un tono agudo y para lograr agua azucarada, un tono más grave.

Si las neuronas motoras se usaban para realizar su típica función –mover el bigote– no se producía ningún cambio en el grado del tono y por lo tanto, los animales no conseguían recompensa.

Según Rui Costa, uno de los autores principales del estudio, del Champalimaud Neuroscience Program, “esto es algo no natural para las ratas, lo que nos dice que es posible hacer trabajar una prótesis de forma que no tenga que imitar la anatomía del sistema motor natural para que funcione”.